Entre los factores que se tienen en cuenta para estar satisfecho en el trabajo, la relación con la dirección está entre los más determinantes: un 78% de los españoles asegura que un mal jefe es una razón suficiente para abandonar su empleo , según el último ' Informe Infoempleo Adecco: Oferta y Demanda de Empleo en España ' .
En este sentido, ODILO , edtech española especializada en la creación de Ecosistemas de Aprendizaje Ilimitado, ha realizado una consulta entre sus usuarios corporativos para identificar las 6 competencias claves que más valoran los empleados en su camino a convertirse en directivos:
- Pensamiento analítico e innovación: La capacidad de analizar información de forma crítica y gestionar grandes volúmenes de datos se posiciona como una de las habilidades más valoradas en el entorno actual. Esta competencia permite anticipar tendencias, proponer soluciones innovadoras y desarrollar estrategias creativas que ayuden a diferenciarse de la competencia.
- Inteligencia emocional: Gestionar las emociones propias y comprender las inquietudes del equipo es clave para fomentar un clima laboral positivo. En este sentido, resulta fundamental que los líderes cultiven su inteligencia emocional para resolver conflictos, manejar situaciones de estrés y crisis, y generar dinámicas de trabajo saludables y productivas, basadas en la confianza y el respeto interpersonal.
- Resiliencia, tolerancia al estrés y flexibilidad: Saber adaptarse con eficacia a los cambios y recuperarse rápidamente ante los contratiempos es imprescindible en un entorno laboral en constante transformación. Afrontar los retos corporativos con mentalidad abierta y flexible contribuye a mantener la motivación y el rendimiento del equipo, al tiempo que fortalece la cultura interna y favorece la estabilidad y el crecimiento.
- Resolución de problemas complejos: Los desafíos actuales requieren respuestas ágiles y estratégicas. Por ello, es esencial contar con líderes capaces de abordar los problemas desde distintas perspectivas, valorar todas las variables y trabajar de forma colaborativa. Estas habilidades permiten navegar con seguridad en entornos inciertos y encontrar soluciones efectivas a corto y largo plazo.
- Liderazgo e influencia social: Un buen líder no solo dirige, sino que inspira y motiva. En un entorno cada vez más híbrido y digital, donde el teletrabajo y la comunicación virtual son la norma, es crucial fomentar la cohesión del equipo. La influencia social implica escuchar activamente, tener en cuenta las aportaciones de cada miembro y construir un ambiente colaborativo donde todos se sientan comprometidos con la visión de la empresa.
- Know-how digital: En una sociedad altamente digitalizada, el dominio de herramientas tecnológicas es un requisito indispensable para cualquier perfil directivo. Desde la inteligencia artificial hasta el análisis de datos, los líderes deben mantenerse actualizados en el uso de las últimas innovaciones para optimizar procesos, mejorar la toma de decisiones y potenciar las capacidades del talento interno. Además, su capacidad para adaptarse a nuevas plataformas y comprender su impacto en el negocio será clave para asegurar la competitividad de la organización.
"Más allá del conocimiento en habilidades técnicas, un buen liderazgo comprende otras cuestiones relacionadas con la capacidad de inspirar y guiar equipos. Sobre todo, en un entorno laboral tan volátil como el que vivimos. La inteligencia emocional, la resiliencia y la capacidad de innovación son cimientos para construir una cultura corporativa sólida y adaptable y desarrollar un liderazgo capaz de afrontar cualquier reto futuro ", comenta Iván López, VP Corporate Global Sales de ODILO.
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