El problema del azúcar oculto: ¿sabemos realmente cuánto consumimos?

Desde Célula, marca innovadora de alimentos saludables, advierten sobre la presencia de azúcares añadidos en productos de consumo cotidiano y comparten claves para identificarlos..

Aunque muchas veces pasa desapercibido, el azúcar forma parte de una gran cantidad de alimentos de consumo diario, incluso aquellos que no se perciben como dulces. Salsas, yogures saborizados, cereales de desayuno, panes de molde, barras de granola o proteína, fiambres, conservas y bebidas “light” o deportivas pueden contener niveles significativos de azúcares añadidos.

“El gran problema es que muchas veces no somos conscientes de cuánto azúcar consumimos, porque no siempre está donde lo esperamos”, explica Verónica Milione, chef de Célula, quien trabaja junto al equipo de nutrición de la marca.

El azúcar puede estar presente de forma natural o ser incorporado durante el procesamiento de los alimentos. Por un lado, alimentos como frutas y lácteos contienen azúcares naturalmente presentes. Por otro lado, los productos ultraprocesados suelen incluir azúcares añadidos, que se incorporan para mejorar el sabor, aportar textura o extender la vida útil.

Incluso, en muchos casos, el azúcar se agrega a alimentos salados, como salsas para pasta, donde el consumidor no lo esperaría.

Una de las principales recomendaciones para identificar el azúcar oculto es leer la etiqueta de los productos. Los ingredientes se enumeran de mayor a menor cantidad, por lo que si algún tipo de azúcar aparece entre los primeros lugares, es una señal clara de que el producto contiene una proporción significativa de azúcares añadidos.

“Leer etiquetas es un hábito simple que cambia por completo la forma en que elegimos. Muchas veces un producto que parece saludable tiene más azúcar de la que imaginamos”, agrega Milione.

Además, el azúcar puede aparecer bajo diferentes nombres, lo que dificulta su identificación.

Algunos de los más comunes son:

● Azúcar de caña, azúcar glas, azúcar turbinado

● Jarabe de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, jarabe de arroz

● Caramelo, melaza, miel, agave

También es importante tener en cuenta que muchos ingredientes que terminan en “-osa” son azúcares, como glucosa, fructosa, lactosa, maltosa, dextrosa o sacarosa. Por otro lado, términos como “glaseado”, “acaramelado”, “confitado”, “bañado” o “recubierto” pueden indicar la presencia de azúcar en el producto.

Existen alimentos dulces que no contienen azúcares añadidos. Los productos etiquetados como “sin azúcar agregada” no incorporan azúcares durante su procesamiento, aunque pueden contener los azúcares naturalmente presentes en sus ingredientes.

Dentro de esta categoría se encuentran, por ejemplo, el chocolate amargo, frutos secos, algunas bebidas vegetales o mermeladas endulzadas con alternativas como stevia. A su vez, hay alimentos naturalmente libres de azúcares añadidos, como carnes, pescados, legumbres y frutas, que aportan nutrientes esenciales como proteínas y fibra.

Cada vez más personas buscan una alimentación más equilibrada y toman conciencia del impacto que tiene el consumo excesivo de azúcar en el bienestar general. Lejos de ser restrictivo, este cambio implica empezar a elegir mejor: priorizar alimentos reales, reconocer qué nos hace bien y generar hábitos sostenibles en el tiempo.

Existen múltiples alternativas para reemplazar productos con azúcar añadida sin resignar sabor, como frutas secas (por ejemplo, dátiles), granola casera, yogur natural, mermeladas sin azúcar agregada, chocolate amargo o bebidas vegetales.

Además, acompañar la alimentación con actividad física, adaptada a cada rutina, forma parte de un enfoque integral de bienestar.

Desde Célula recomiendan priorizar alimentos con ingredientes simples y reconocibles, y tomar el hábito de leer etiquetas como una herramienta cotidiana. En esa línea, la marca desarrolla productos pensados para resolver el día a día sin azúcar añadida, como su granola proteica, que permite incorporar opciones prácticas y más equilibradas en desayunos o snacks.

“Entender qué consumimos es el primer paso para construir una alimentación más consciente. No se trata de prohibir, sino de aprender a elegir mejor”, concluye Milione.

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Manuel Baraza Alonso, Manu Baraza, especializado en Tecnologías de la Información aplicadas a la Industria a través de numerosos cursos con los principales fabricantes de software CAD/CAM/CAE en Europa y EEUU. Certificado en el programa para Consejeros y el Buen Gobierno de las Sociedades por el Instituto de Consejeros-Administradores.

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