El 44% de los trabajadores españoles no se cree las políticas de sostenibilidad de su empresa

La sostenibilidad se ha convertido en un elemento habitual en el discurso empresarial, pero no siempre se traduce en una experiencia real para los trabajadores. Mientras que el 69% de las empresas españolas considera que su imagen de sostenibilidad es creíble, solo el 56% de los empleados confía en los esfuerzos de su organización. 

Esto refleja una brecha de credibilidad en España de 13 puntos porcentuales entre la intención y la percepción de la sostenibilidad en las empresas. Así lo revela la investigación internacional realizada por SD Worx, proveedor líder europeo de soluciones de RRHH, entre más de 5.000 directores de recursos humanos, 500 de ellos españoles, y 16.000 empleados de 16 países europeos, entre los que se encuentran 1.000 españoles.

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.Las empresas españolas, y en general las europeas, están demostrando cada vez más sus ambiciones en materia de sostenibilidad. 8 de cada 10 compañías españolas (79%) se promocionan públicamente como sostenibles en la forma en la que tratan a sus trabajadores (respecto al bienestar de los empleados, la diversidad, la equidad y la inclusión, las prácticas éticas de recursos humanos, etc.). Sin embargo, solo el 62% de los empleados cree que su empresa es realmente sostenible.

“Las empresas suelen creer firmemente en su discurso de sostenibilidad, pero los empleados lo perciben menos. Esto crea tensión entre lo que las empresas quieren decir y cómo los perciben sus trabajadores”, explica Laura de Boom, investigadora doctoral de la Universidad de Amberes. “Las palabras bonitas o las campañas impactantes a veces tocan la fibra sensible, pero no siempre corresponden con la práctica diaria. Solo cuando los empleados ven la promesa reflejada en su propia experiencia, la historia de la sostenibilidad gana credibilidad real”.

Por qué es importante la credibilidad

La falta de credibilidad en la “Burbuja de la sostenibilidad” tiene también un peso importante en la guerra por el talento. Los empleados que consideran que los mensajes de sostenibilidad de su empresa son auténticos, precisos y creíbles son un 12% más propensos a considerar su empresa atractiva. Su satisfacción laboral aumenta entre un 8% y un 10%, y abordan su trabajo con hasta un 10% más de motivación y pasión, reduciendo también las posibilidades de abandonar la compañía (entre un 2% y un 2,5%).

En el caso de España, los trabajadores tienden a percibir el mensaje sostenible como emocionalmente auténtico, pero menos preciso, lo que sugiere que el relato conecta, pero no está alineado con prácticas reales.

Aumento de la presión regulatoria y el riesgo de esperar

La presión para mostrar resultados creíbles se intensifica con la Directiva Europea sobre Información Corporativa en Materia de Sostenibilidad (CSRD). Esta legislación exige a muchas empresas que informen abiertamente sobre sus políticas de sostenibilidad, incluyendo aspectos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). A pesar de esta presión, menos de la mitad de las empresas españolas afirman estar preparadas: solo el 45% considera que su empresa evalúa y comunica activamente sus esfuerzos en materia de sostenibilidad y ESG y un 43% se considera suficientemente preparado para adoptar la directiva europea CSRD. Independientemente del nivel de preparación, esta legislación exige a las grandes empresas que informen sobre cuestiones ESG desde su entrada en vigor en enero de 2023.

«La legislación CSRD establece criterios claros», afirma Kelly Lespinoy, directora jurídica y de compliance de SD Worx. «Las grandes empresas están sujetas a la normativa en cuanto cumplan con al menos dos de estos tres: más de 250 empleados, una facturación superior a 50 millones de euros o un balance total superior a 25 millones de euros. Las pymes cotizadas también deben cumplir dos de los tres umbrales ajustados: entre 50 y 250 empleados, una facturación de entre 10 y 50 millones de euros o un balance total de entre 5 y 25 millones de euros”.

La nueva Directiva “Stop the Clock” prevé un aplazamiento temporal de algunos plazos de la CSRD (hasta 2028 para grandes empresas y 2029 para pymes cotizadas).

“Las grandes empresas que normalmente habrían tenido que informar a partir de 2026 obtendrán un aplazamiento hasta 2028. Las pymes cotizadas en bolsa se aplazarán de 2027 a 2029. Pero el aplazamiento no es una cancelación. Quienes esperen corren el riesgo de perder credibilidad en el futuro”, concluye Kelly Lespinoy.

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