Ni mágicos ni los más veloces: mitos y realidades sobre los ordenadores cuánticos

(Por Elías F. Combarro, Universidad de Oviedo) En octubre de 2019, la computación cuántica acaparó durante varios días titulares de noticias en todo el mundo. Un equipo de investigadores del gigante tecnológico Google había conseguido alcanzar la supremacía cuántica, venciendo a los supercomputadores más grandes del planeta con un ordenador cuántico. No solo eso, sino que la diferencia de tiempos resultaba sencillamente apabullante: unos pocos minutos frente a los miles de años necesarios para realizar el mismo cálculo con un ordenador tradicional.

Decenas de artículos y reportajes en prensa, radio y televisión se hicieron eco de este hito histórico e intentaron explicar al público no especializado en qué consistía realmente el logro de Google y qué eran esos misteriosos ordenadores cuánticos que se habían utilizado para conseguirlo. Pese a su buena intención, la mayor parte de estas explicaciones deben haber sembrado más dudas que las que consiguieron aclarar.

Nada de magia ni fantásticos superpoderes

En los artículos de divulgación sobre computación cuántica es habitual encontrar una serie de analogías e imágenes recurrentes que no se corresponden con la realidad y que contribuyen a crear falsos mitos alrededor de las verdaderas capacidades de los ordenadores cuánticos.

Una de las más repetidas es aquella de que “un ordenador cuántico encuentra la solución a un problema probando simultáneamente todas las opciones posibles”. Esta explicación no simplifica en demasía el funcionamiento de los computadores cuánticos. Más bien parece dotarlos de fantásticos superpoderes mediante los que completar cualquier cálculo es cuestión de pulsar un botón y esperar unos pocos segundos.

Pero, entonces, ¿no es cierto que un ordenador cuántico usa un paralelismo masivo para explorar, al mismo tiempo, todas las soluciones de un problema? Como en muchas cosas que tienen que ver con el mundo cuántico, la respuesta es, a la vez, sí y no. Es verdad que una de las principales propiedades en las que se apoyan los algoritmos cuánticos es la superposición, esa misteriosa tendencia de ciertos sistemas físicos a encontrarse en una combinación de varios estados distintos. Pero esa es únicamente una parte, y bastante pequeña, de toda la historia.

Podríamos definir la computación cuántica como la disciplina que estudia el uso de las propiedades de las partículas subatómicas para realizar cálculos. Entre estas propiedades se encuentra, sí, la superposición, pero también el entrelazamiento y la interferencia.

En cierta forma, podríamos decir que un algoritmo cuántico primero crea una superposición de muchas posibilidades a explorar, luego entrelaza estas posibilidades con sus resultados y, finalmente, consigue que las soluciones malas interfieran entre sí para que solo sobrevivan aquellas que nos interesan.

Esta fase de aniquilar opciones desfavorables es la parte más difícil y delicada de todo el proceso. Se trata de una especie de compleja coreografía matemática, por usar las palabras de Scott Aaronson y Zach Weinersmith, que solo sabemos llevar a cabo en algunos problemas concretos. Es más, hace tiempo que se ha demostrado que en determinadas tareas no es posible aprovechar la computación cuántica para conseguir acelerar los cálculos con respecto a los ordenadores tradicionales.

Un ordenador cuántico no es, por tanto, ese dispositivo mágico capaz de resolver al instante cualquier problema que a veces nos quiere vender la prensa sensacionalista. Pero tampoco es, simplemente, un ordenador más rápido.

DAQ / Telos

No solo más rápidos

Otra de las falacias que es habitual encontrar en los artículos populares sobre ordenadores cuánticos es la reducción de todas sus capacidades a un mero incremento de velocidad. He perdido la cuenta de la cantidad de ocasiones en las que me he encontrado explicaciones como “científicos desarrollan un ordenador cuántico un millón de veces más rápido que los ordenadores tradicionales”. Por llamativas que puedan resultar estas afirmaciones, son totalmente erróneas.

Estamos acostumbrados a que, cada pocos meses, los grandes fabricantes de microchips anuncien nuevos desarrollos que consiguen ser un veinte, un treinta o un cincuenta por ciento más veloces que sus predecesores. Pero un ordenador cuántico no basa su funcionamiento en un simple avance en la tecnología que permita hacer las mismas operaciones de forma más rápida.

Por un lado, es posible que para algunas tareas un ordenador cuántico no supere en velocidad a un ordenador clásico. Pero es que en los casos en los que un computador cuántico ofrece una ventaja sobre los dispositivos tradicionales, las diferencias no se pueden medir con un único número.

Un ordenador cuántico ejecuta algoritmos radicalmente diferentes de los que usa un ordenador clásico. Esto hace que la ventaja del dispositivo cuántico crezca más cuanto más grande sea el tamaño del problema que queremos resolver. Por ejemplo, para problemas de búsqueda en listas, un ordenador cuántico será cinco veces más rápido que uno tradicional con cien datos, cincuenta veces más rápido con diez mil elementos y quinientas veces más rápido con un millón de registros.

Aplicaciones

Es precisamente este aumento de la ventaja de los ordenadores cuánticos al crecer el tamaño de los datos a procesar lo que los hace especialmente atractivos a la hora de abordar problemas que son intratables con ordenadores tradicionales. Es el caso de tareas como encontrar los factores de números enteros muy grandes, en cuya dificultad se basa la seguridad de muchos de los protocolos de cifrado que se usan en nuestras comunicaciones digitales.

El tiempo necesario para resolver este problema utilizando los mejores algoritmos clásicos disponibles crece casi exponencialmente con la longitud de los números, por lo que aumentar en unas pocas decenas de bits el tamaño de una clave la haría millones de veces más segura. Sin embargo, el matemático Peter Shor demostró hace más de veinte años que romper este tipo de cifrado sería viable en la práctica si se usaran algoritmos cuánticos.

La criptografía no es el único campo en el que los ordenadores cuánticos pueden ofrecer una gran ventaja con respecto a la computación tradicional. Por ejemplo, la simulación de nuevos materiales o el estudio de compuestos químicos son dos de las aplicaciones más prometedoras de la computación cuántica. Se trata, nuevamente, de tareas extremadamente difíciles para los ordenadores clásicos porque el número de parámetros que describen el comportamiento de los sistemas físicos y químicos crece exponencialmente con la cantidad de partículas que los componen. Pero las propiedades cuánticas de este tipo de sistemas hacen que su simulación con ordenadores cuánticos resulte natural, como señaló el físico Richard Feynman incluso antes de que la computación cuántica existiera como disciplina científica.

Así, son muchos los investigadores que en los últimos años han desarrollado algoritmos específicamente pensados para estudiar propiedades de moléculas químicas mediante ordenadores cuánticos. Uno de los más famosos es el llamado Variational Quantum Eigensolver (VQE), que presenta la particularidad de poder ser usado incluso con los ordenadores cuánticos pequeños y sensibles al ruido de los que disponemos hoy en día.

Con este método, se ha conseguido simular en hardware cuántico real algunas moléculas de tamaño reducido, alcanzando una precisión equivalente a la de los cálculos clásicos. Aunque aún estamos lejos de superar a los ordenadores tradicionales en esta tarea, el ritmo de crecimiento de las capacidades de los computadores cuánticos y las mejoras en los algoritmos que se utilizan nos hacen suponer que posiblemente esta sea una de las primeras aplicaciones prácticas de la tecnología.

DAQ / Telos

Computación cuántica e inteligencia artificial

Otros campos en los que la investigación de las aplicaciones de la computación cuántica es especialmente intensa en la actualidad son la inteligencia artificial y la optimización. En concreto, son varios los algoritmos cuánticos que se han propuesto para acelerar las tareas implicadas en el entrenamiento de modelos de machine learning a partir de grandes colecciones de datos.

En algunos casos, con técnicas parecidas a las empleadas por Shor en el desarrollo de su algoritmo de factorización, se consigue una ganancia exponencial con respecto al correspondiente método clásico. Sin embargo, puesto que debemos trasladar uno a uno los datos al ordenador cuántico desde los ficheros en que se almacenan, el cuello de botella se encontraría no en el procesamiento de la información, sino en la lectura de la misma. Posibles soluciones serían el uso de datos captados directamente con sensores cuánticos, lo que evitaría tener que cargarlos desde un dispositivo externo, y el desarrollo de memorias cuánticas que permitan leer datos en superposición.

Además del estudio de técnicas para acelerar los procesos del aprendizaje automático clásico, también se investigan modelos puramente cuánticos como, por ejemplo, las llamadas redes neuronales cuánticas. Puesto que estas propuestas son relativamente recientes, no se conocen aún todas sus capacidades, pero se dispone de evidencias que muestran que su rendimiento es superior al de los métodos clásicos con ciertos conjuntos de datos creados de forma artificial.

Como bien ha señalado John Preskill, uno de los mayores expertos en computación cuántica del mundo, del mismo modo que las aplicaciones de las redes neuronales clásicas se han ido desarrollando sin necesidad de tener, en todos los casos, una teoría sólida y exhaustiva que las sustentara, el aumento en la disponibilidad de ordenadores cuánticos en los que ejecutar y ajustar redes neuronales cuánticas muy posiblemente conducirá a encontrar casos de uso que hoy no podemos prever.

Los ordenadores cuánticos no son la solución a todos los problemas computacionales y de tratamiento de datos que podamos plantear. No son dispositivos mágicos con los que se pueda realizar instantáneamente cualquier cálculo. Pero tampoco son solamente versiones más rápidas de los ordenadores de los que disponemos hoy. En las tareas en las que es posible obtener una ventaja mediante el uso de la computación cuántica, la ganancia en tiempo de ejecución aumenta cuando el tamaño del problema se hace más grande.

Si tenemos en cuenta que las aplicaciones de los ordenadores cuánticos incluyen campos de tanta relevancia como la ciberseguridad, la simulación de procesos físicos y químicos o la inteligencia artificial, el hecho de que la computación cuántica no sea una herramienta que sirva para todo no disminuye su valor sino que simplemente lo matiza. Disponer de ordenadores cuánticos no significará el fin de nuestras limitaciones de cómputo, pero podemos dar por seguro que supondrá un profundo cambio en nuestra forma de calcular y procesar datos y, por tanto, una transformación radical de nuestra sociedad.


La versión original de este artículo fue publicada en el número 119 de la Revista Telos de Fundación Telefónica.


Elías F. Combarro, Profesor titular del Departamento de Informática, Universidad de Oviedo

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

The Conversation

Tu opinión enriquece este artículo:

Las exportaciones catalanas baten un nuevo récord histórico en el 2025 y superan por tercer año consecutivo a 100.000 millones de euros

Las exportaciones catalanas han cerrado el 2025 con un volumen de 100.779 millones de euros, un 0,6% más que el año anterior. Se trata del mejor registro de la serie histórica, según cálculos de ACCIÓ -la agencia para el crecimiento de las empresas del Departamento de Empresa y Trabajo-, a partir de los datos publicados este jueves por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.

Cataluña registra 2.403 startups en 2025, un 5,2% más que el año anterior y la cifra más alta de la serie histórica

Cataluña cuenta ya con 2.403 startups , un 5,2% más que el año anterior y la cifra más alta de la serie histórica. Lo ha anunciado este lunes el consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, en la presentación del estudio ' Análisis del ecosistema startup en Catalunya 2026 ' elaborado por ACCIÓ -la agencia para el crecimiento de las empresas del Departamento de Empresa y Trabajo-. En el acto también ha participado el secretario de Empresa y Competitividad y consejero delegado de ACCIÓ, Jaume Baró i Torres.

Los campings españoles crecen un 3% en 2025 (triplicando la media europea)

Los campings españoles registraron en 2025 un crecimiento del 3 %, triplicando la media europea del 1 %, según la tercera edición del informe The Open Air Property Telescope, elaborado por EY‑Parthenon. Actualmente, hay 1.268 instalaciones operativas en España, con niveles de ocupación que alcanzan máximos históricos, aunque las tarifas medias solo aumentaron un 2 % en temporada alta y un 5 % en temporada baja.

El 65% de los españoles duda de si cobra menos que sus compañeros en roles similares, aumentando la desconfianza generalizada

Junio de 2026 es la fecha límite para que los Estados miembros de la UE traspongan a sus legislaciones nacionales la Directiva de Transparencia Salarial de la UE, siendo obligatorio reportar informes de transparencia para las empresas de más de 150 empleados a partir de 2027. La aplicación de esta normativa, la mayor ley de transparencia salarial de la historia de la UE transformará el mercado laboral español con el objetivo de poner fin a la opacidad salarial, una de las mayores frustraciones de los trabajadores españoles. 

El 57,7% de los españoles pagaría más por pescado que garantice mejores condiciones laborales de los pescadores

Casi 3 de cada 4 españoles (74,5%) valora su conocimiento de pesca responsable entre medio y muy bajo, según el estudio “Qué sabemos de lo que comemos del mar”, presentado hoy por OPAGAC (Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores). El acto sirvió para el lanzamiento de Hands for Oceans, un movimiento internacional creado por OPAGAC para impulsar la pesca responsable (tanto social, medioambiental y como económica) y garantizar el respeto por los derechos humanos y sociales en alta mar. 

La solución catalana por la que 11 ayuntamientos ya usan para acabar con la brecha digital

Los canales digitales municipales no llegan a toda la ciudadanía: una parte significativa de los vecinos, en gran medida personas mayores, no descarga aplicaciones, no consulta la web del consistorio ni sigue sus redes sociales. Para ellos, los avisos sobre cortes de agua, cambios en el transporte o convocatorias de ayudas sociales sencillamente no llegan. La startup catalana Bleta ha desarrollado Connecta en Gran para resolver exactamente ese problema, y once ayuntamientos catalanes ya la utilizan con el respaldo de l'Associació Catalana de Municipis.

Éste sitio web usa cookies, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de cookies.