Ole Miss creó el relato perfecto del “Fast Friday” al Fiesta Bowl (por qué Miami es el último capítulo de una revolución)
(Por Ortega) El field goal de 47 yardas de Lucas Carneiro que venció a Georgia no fue un golpe de suerte. Fue la culminación de un proceso diseñado para prosperar en el caos, la validación de una hipótesis arriesgada: que un equipo puede perder a su entrenador estrella un mes antes del playoff, mantener a un staff dividido entre dos programas, y aún así ejecutar bajo presión extrema.
(Tiempo de lectura: 4 minutos para ilusionarse)
(Por Ortega) El field goal de 47 yardas de Lucas Carneiro que venció a Georgia no fue un golpe de suerte. Fue la culminación de un proceso diseñado para prosperar en el caos, la validación de una hipótesis arriesgada: que un equipo puede perder a su entrenador estrella un mes antes del playoff, mantener a un staff dividido entre dos programas, y aún así ejecutar bajo presión extrema.
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