La jornada, celebrada el este 18 de febrero en Madrid, reunió a directivos de distintos sectores con el objetivo de abordar, desde un enfoque práctico y orientado a la toma de decisiones, el papel del blockchain y la nueva economía digital como palanca para optimizar procesos, generar valor y reforzar la competitividad.
El contexto regulatorio marcó parte del debate. El Reglamento MiCA, en aplicación desde el 30 de diciembre de 2024, establece un marco común en la Unión Europea y limita la operativa a proveedores autorizados por las autoridades supervisoras. Este nuevo escenario aporta mayor seguridad jurídica y eleva las exigencias en materia de transparencia, gobernanza y gestión del riesgo, consolidando un entorno más estructurado para el desarrollo de la economía digital.
Durante el encuentro se analizaron tres ámbitos con impacto directo en la gestión corporativa: la tokenización de activos como mecanismo para mejorar la liquidez y diversificar fuentes de financiación; las monedas estables como herramienta para agilizar pagos internacionales; y el avance de las finanzas descentralizadas (DeFi) en la transformación de los modelos financieros tradicionales en un nuevo contexto.
“Las compañías que entiendan la nueva economía digital como una herramienta estratégica podrán optimizar procesos, reducir costes de intermediación y abrir nuevas vías de generación de valor”, señaló Pedro Sandoval, director de Blockchain & Activos Digitales de RSM. Sandoval se incorporó a la firma en octubre de 2025 para liderar esta especialidad desde Barcelona, impulsando un enfoque transversal que integra asesoramiento fiscal, legal y de consultoría en el ámbito de los activos digitales.
La sesión contó también con la participación de Vicente Durán, socio Tax & Legal de RSM; Emma Gómez, directora general de APD; Abel Peña, CSO de Bit2Me; Javier Gispert, director de Wealth de Reental; Carlos Fernández, COO & co-founder de Tritemius y Miguel Ángel Calero, director ejecutivo de Alastria ISBE, quienes compartieron su visión sobre el avance del ecosistema y los principales retos de adopción empresarial.
Los expertos coincidieron en que el principal desafío ya no es tecnológico, sino organizativo: integrar activos digitales exige revisar modelos de gobierno corporativo, reforzar los mecanismos de cumplimiento normativo y adaptar la gestión del riesgo a un entorno financiero en transformación.
La conclusión fue clara: la digitalización de activos ha dejado de ser una tendencia experimental para convertirse en una variable estratégica en la agenda de la alta dirección.
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