La tramitación de la conocida como nueva ley del taxi continúa avanzando en el Parlament de Catalunya. En este contexto, #LaCiudadQueNosMueve, una alianza que reúne a más de una decena de entidades representativas de distintos sectores económicos, de consumidores y de la sociedad civil, pide que el debate se base en datos y análisis, y que incluya la perspectiva de los ciudadanos y de los sectores cuya actividad depende directamente de una movilidad eficiente, especialmente durante la noche, en grandes eventos, estaciones, zonas periféricas y otros momentos de alta demanda.
La proposición de ley, que continúa su tramitación en el Parlament en fase de comparecencias, ha contado con la participación de #LaCiudadQueNosMueve. Durante la sesión, la plataforma denunció la eliminación de facto de miles de VTC y recordó que cualquier límite a la operativa debe basarse en datos empíricos y no ser discriminatorio.
Los grupos señalan la falta de evidencia para construir una ley sólida
La sesión puso también de manifiesto la necesidad de contar con una mayor base de datos y análisis para construir una regulación capaz de responder a la realidad actual de la movilidad. Junto a los efectos inmediatos de la norma, #LaCiudadQueNosMueve y los portavoces parlamentarios coincidieron en la conveniencia de incorporar una visión más amplia sobre su evolución futura, desde la digitalización y la movilidad como servicio hasta la llegada del vehículo autónomo. En este contexto, una regulación excesivamente centrada en blindar un sector concreto, como el taxi, corre el riesgo de quedar pronto desactualizada y de desaprovechar la oportunidad de dotar a Barcelona y Catalunya, referentes en innovación y transformación urbana, de un marco preparado para los cambios que marcarán la movilidad de los próximos años.
Esta preocupación ha encontrado también respuesta entre la ciudadanía. Más de 2.200 personas han firmado ya en Change.org una petición que reclama revisar la ley tal y como está planteada actualmente. Para #LaCiudadQueNosMueve, el respaldo alcanzado por la iniciativa refleja que el debate sobre la futura regulación del taxi y las VTC trasciende a los propios operadores y afecta directamente a los usuarios, que reclaman disponer de alternativas suficientes para desplazarse por la ciudad.
Según un estudio de DemosLab para la alianza, solo el 27% de los ciudadanos de Barcelona considera que su movilidad nocturna está bien cubierta sin necesidad de coche, mientras que un 56% encuentra alternativas con limitaciones y un 17% afirma no disponer de ellas. Además, el 85% considera que las normas deberían fomentar alternativas como taxi, VTC bajo demanda y movilidad compartida.
Otros análisis apuntan igualmente a tensiones entre oferta y demanda. Según el estudio Áreas metropolitanas saturadas, demanda insatisfecha, elaborado por KPMG, la escasez de oferta de movilidad bajo demanda provoca en España más de 500.000 horas anuales de espera, un sobrecoste superior a 40 millones de euros y millones de solicitudes de viaje sin atender. En Barcelona, el tiempo de espera medio alcanza casi los 10 minutos, frente a los 3 o 4 minutos de otras capitales europeas como Lisboa o París. El informe estima que serían necesarias 5.073 licencias permanentes adicionales y 3.051 temporales en Barcelona para adaptar mejor la oferta a la demanda, especialmente en época estival. Ello generaría además un impacto de más de 1.100 millones de euros sobre el PIB regional.
En su intervención ante el Parlament, #LaCiudadQueNosMueve trasladó también las propuestas de su Pacto por la Movilidad Urbana en Catalunya, una hoja de ruta elaborada a partir de un diagnóstico ciudadano y sectorial. Entre sus principales planteamientos se encuentran realizar evaluaciones de impacto antes de introducir restricciones relevantes, desarrollar planes de cobertura para la noche, grandes eventos, estaciones y zonas con menor servicio, avanzar en la integración entre transporte público, taxi y movilidad bajo demanda, establecer auditorías periódicas sobre tiempos de espera, disponibilidad, precios y demanda y utilizar los datos como herramienta para adaptar la regulación a las necesidades reales de cada territorio.
El debate coincide además con las advertencias formuladas por la Autoritat Catalana de la Competència, que ha señalado que la proposición puede intensificar problemas de competencia ya existentes, favorecer una ordenación jerárquica del mercado en torno a los operadores de taxi establecidos y reducir la presencia de las VTC. La ACCO también ha planteado objeciones a determinadas obligaciones sobre intermediación digital y ha recomendado revisar el planteamiento general de la norma desde los principios de necesidad y proporcionalidad.
“Las más de 2.200 firmas recogidas muestran que existe un interés ciudadano real por cómo va a quedar configurada la movilidad en Catalunya. No estamos hablando únicamente de taxi o VTC, sino de si una persona encuentra una alternativa para volver a casa por la noche, salir de una estación, desplazarse durante un gran evento o llegar a una zona con menor cobertura. Pedimos que esa perspectiva también forme parte de la ley”, señala Ramón Mas, portavoz de #LaCiudadQueNosMueve.
“Barcelona lleva décadas consolidándose como una de las grandes capitales europeas, referente en turismo, cultura, congresos, innovación y vida urbana. Mantener esa posición exige también una movilidad a la altura de una ciudad abierta y conectada, que funcione de día y de noche y responda en los momentos de mayor demanda. Cualquier nueva regulación debe ayudar a preservar esa capacidad y evitar que una reducción de alternativas termine restando competitividad y atractivo a la ciudad”, añade Mas.
Desde la alianza se pide que el objetivo final de la tramitación sea reconocer el papel del taxi y, al mismo tiempo, garantizar soluciones complementarias allí donde la ciudadanía necesita más alternativas, mediante una regulación basada en cobertura, seguridad, accesibilidad, datos y evaluación objetiva de sus efectos.
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