Los que más gastan son de Venus… ¡pero los que más ahorran también! (la paradoja de las mujeres cabeza de hogar)

(Por Sinaí Pérez) En España 12,2 millones de hogares son encabezados por hombres frente a los 6,4 millones liderados por mujeres. Sin embargo, las mujeres siguen posicionándose como las gestoras principales del hogar, haciendo un consumo mayor, más eficiente y compartido, además. Según Closingap, evaluadores de la brecha de género en múltiples aspectos, en las familias gestionadas por mujeres, cada miembro consume un 15% más al año de lo que gasta uno presidido por un hombre, lo que equivale a € 410 de diferencia.


 

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Según el informe, las mujeres no solo compran para ellas, sino también para su círculo familiar cercano, pareja, padres e hijos. En casa priorizan la compra de alimentos, bienes y servicios, para luego encargarse de la ropa y zapatos. Los hábitos de consumo se diferencian a gran escala entre ambos géneros.

“En términos generales, podríamos rescatar aquella frase de “los hombres compran, las mujeres van de compras”. De alguna manera, se transmite la idea de que los hombres compran de manera más rápida, con un objetivo claro y con cierto sentido de urgencia. Para las mujeres la experiencia de compra se suele estudiar a detalle: buscan opiniones, jerarquizan. Para ellas la compra es un acto social, de carácter interpersonal y humano”, explica Eugenia Laureckis, socia certificada de SalesBrain, una compañía dedicada al estudio del cerebro a partir de recursos de Neuromarketing.

Pero, no todo es gastar. Según el último informe del Observatorio del Ahorro y la Inversión en España, ellas son las que más consumen, pero también las que más ahorran. Las mujeres se muestran más interesadas en reducir las deudas, y disponer de dinero para las vacaciones, un 8,8% y 6%, respectivamente, más que los hombres.

“Se ha demostrado que la mentalidad de la mujer es más conservadora respecto del dinero en comparación con los hombres. La mujer se toma más tiempo para la reflexión y se concentra más en el largo plazo y no se deja llevar por emociones arriesgadas como los hombres. Sin duda, estas diferencias en los comportamientos se encaminaron hacia la supervivencia, pero de alguna manera, se han impuesto en nuestros propios códigos genéticos”, resume Eugenia.

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