Con motivo del E-Prix de Madrid, disputado en el Circuito del Jarama los días 20 y 21 de marzo, el Nissan Formula E Team reunió a sus tres pilotos para un encuentro con medios internacionales. Sam Bird, piloto de reserva y desarrollo; Norman Nato, piloto titular; y Oliver Rowland, campeón mundial de la Temporada 11, ofrecieron su perspectiva sobre la competición, la evolución tecnológica del campeonato y el vínculo entre los monoplazas eléctricos y la gama de vehículos de producción de Nissan.
La voz de la experiencia: freno regenerativo, de la pista a la calle
Sam Bird es el piloto con mayor trayectoria en la historia de la Fórmula E: presente en la parrilla desde la primera carrera del campeonato en 2014, ha competido en todas sus generaciones y acumula 12 victorias, la cuarta cifra más alta de toda la historia de la categoría. En su papel actual como piloto de reserva y desarrollo de Nissan, Bird trabaja en el puente entre la ingeniería de competición y el futuro monoplaza Gen4. Preguntado sobre qué tecnologías trasladaría desde el coche de carreras a los vehículos eléctricos de calle, Bird fue directo: “El freno regenerativo es tecnología que Nissan ha utilizado y que ha llegado a la línea de producción, al Nissan LEAF. Eso es algo que ha ocurrido de verdad. Mejorar la eficiencia en los coches de calle es algo de lo que el equipo está orgulloso, y creo que es absolutamente clave. El hecho de que sea tecnología transferible desde el equipo de carreras a la línea de producción es fundamental.”
La respuesta de Bird conecta directamente con el proceso de transferencia tecnológica que Nissan ha institucionalizado en su programa de Fórmula E, y que tiene en el software de gestión de energía, el diseño del inversor y los sistemas de control de chasis sus tres ejes principales. Para Bird, no se trata de una declaración de intenciones: en el caso del freno regenerativo, es algo que ya ha ocurrido y que el conductor puede experimentar en sus desplazamientos diarios.
Oliver Rowland: los coches ya son demasiado rápidos para la ciudad
Oliver Rowland, campeón mundial de la Temporada 11 con siete podios y cuatro victorias, aportó una lectura reveladora sobre la evolución del campeonato. A su juicio, el progresivo desplazamiento de la Fórmula E hacia circuitos permanentes no responde a una decisión estética, sino a una consecuencia directa del desarrollo tecnológico: “La Fórmula E nació para llevar las carreras eléctricas al corazón de las ciudades. Ahora los coches son demasiado rápidos para muchos de esos trazados. Algunos circuitos urbanos que hemos utilizado en el pasado simplemente no superarían ya los controles de seguridad con las velocidades que podemos alcanzar.”
Para Rowland, esa evolución es una señal positiva: por un lado, reconoce que perder las ciudades tiene algo de lástima; pero por otro, subraya que tener un coche tan competitivo abre la puerta a nuevos emplazamientos de primer nivel. El campeón también valoró la llegada de la Fórmula E al Jarama: “Parece que hay mucha expectación en torno a la Fórmula E en España. Que la carrera esté agotada de entradas es muy emocionante.
Norman Nato: la gestión de la energía, la clave que diferencia a la Fórmula E
Norman Nato, piloto titular junto a Rowland en la Temporada 12, subrayó la diferencia de filosofía entre la Fórmula E y otras categorías del motor al ser preguntado sobre la comparación con la Fórmula 1: “La Fórmula 1 es la Fórmula 1, la Fórmula E es la Fórmula E. Son tecnologías completamente distintas. Lo que importa es cómo haces el tiempo de vuelta, no solo que lo hagas. En la Fórmula E eso se consigue de una manera completamente diferente.” Esa diferencia reside, precisamente, en la optimización de la energía disponible durante toda la carrera: el mismo principio que gobierna la eficiencia de los vehículos eléctricos en el uso cotidiano.