FECOMA sitúa a la economía social madrileña en el centro del ecosistema de empresas emergentes

Un estudio de la Cátedra de cooperativismo y Economía Social UCM-FECOMA concluye que cooperativas y sociedades laborales reúnen las condiciones para liderar una nueva generación de empresas innovadoras, escalables y con impacto social

Un estudio de la Cátedra de cooperativismo y Economía Social UCM-FECOMA concluye que cooperativas y sociedades laborales reúnen las condiciones para liderar una nueva generación de empresas innovadoras, escalables y con impacto social


La economía social madrileña está preparada para desempeñar un papel protagonista en el ecosistema de empresas emergentes. Esa es la principal conclusión de la nueva edición de El Faro de la Economía Social, el espacio de reflexión y análisis impulsado por la Federación de Cooperativas y de la Economía Social de Madrid (FECOMA), que en esta ocasión ha centrado su atención en el emprendimiento innovador y en el potencial de cooperativas y sociedades laborales como empresas emergentes.

La jornada se ha celebrado en las instalaciones de TeamLabs/Madrid, centro universitario de emprendimiento vinculado al ecosistema de la Universidad de Mondragón y con el que FECOMA prevé desarrollar futuras iniciativas de colaboración para la difusión y promoción de la economía social.

Durante la apertura del encuentro, el director gerente de FECOMA, Vidal García, recordó que El Faro de la Economía Social nació hace cinco años con el propósito de "poner el foco" sobre los principales retos del sector y generar espacios de reflexión compartida con expertos, empresas e instituciones. En esta edición, explicó, el objetivo era analizar una realidad todavía poco conocida. "La participación de las empresas de economía social como empresas emergentes y empresas innovadoras sigue siendo poco conocida y precisamente por eso este estudio pretende abrir nuevas oportunidades y derribar barreras", señaló.

Cooperativas y sociedades laborales, empresas emergentes por naturaleza
El eje central de la jornada fue la presentación del estudio "Sociedades cooperativas y sociedades laborales como empresas emergentes. Análisis de la situación, perspectivas de futuro y vías de difusión de su potencial para futuros emprendedores", elaborado por la Cátedra Extraordinaria de Cooperativismo y Economía Social UCM-FECOMA.

El trabajo fue presentado por sus codirectores, Gustavo Lejarriaga y Paloma Bel, quienes defendieron que la innovación no depende de la forma jurídica de la empresa, sino de su capacidad para generar valor económico y social de manera sostenible. "No existe ningún dato que indique que las entidades de la economía social sean menos innovadoras que cualquier otra forma empresarial. Y probablemente son más innovadoras desde el punto de vista social", dijo Lejarriaga, quien recordó que cooperativas y sociedades laborales constituyen formas naturales de emprendimiento colectivo y que una parte muy significativa de las empresas que se crean cada año podría adoptar estas fórmulas.

El estudio parte del análisis de las sociedades cooperativas y laborales constituidas en la Comunidad de Madrid entre 2022 y 2024 y alcanza una conclusión especialmente relevante. Entre el 80 % y el 85 % de las empresas analizadas reúnen los requisitos formales exigidos para ser consideradas empresas emergentes, mientras que el 67 % desarrolla su actividad en sectores estratégicos vinculados al emprendimiento innovador, como las tecnologías digitales, la salud, la biotecnología o los servicios avanzados.

Paloma Bel destacó que la economía social puede conjugar tres elementos que resultan decisivos en el actual escenario económico: emprendimiento social, innovación y capacidad de crecimiento. "La economía social madrileña cumple los requisitos para liderar el ecosistema startup. Solo falta tender el puente de la información", expuso.

Precisamente, el estudio pone de manifiesto una importante brecha de conocimiento. El 73 % de las cooperativas y sociedades laborales desconoce que puede obtener la certificación de empresa emergente otorgada por ENISA y el 93 % ignora las ventajas fiscales y administrativas asociadas a esta condición. Sin embargo, el 87 % sostiene que iniciaría los trámites de forma inmediata si contara con información y asesoramiento adecuados.

Para los autores, estos datos evidencian que el principal obstáculo no es la falta de capacidad innovadora, sino el desconocimiento de las herramientas disponibles para acceder al ecosistema de empresas emergentes.

Una apuesta compartida por la innovación y el emprendimiento colectivo
La segunda parte de la jornada se desarrolló en formato de mesa redonda, moderada por Vidal García, con la participación de Óscar del Campo, subdirector general de Emprendimiento de la Comunidad de Madrid; Julián Menéndez, director de ASALMA; Ángel López, socio fundador de KUBISEC, y Jaime Bernar, socio fundador de Sherpa Delivery S.L.L.

Óscar del Campo puso en valor el compromiso de la Comunidad de Madrid con la economía social y el emprendimiento colectivo, recordando que desde 2018 el Gobierno regional ha destinado 36,4 millones de euros a este ámbito, beneficiando a más de 3.100 iniciativas empresariales y alcanzando en el último ejercicio una cifra récord superior a los 5,4 millones de euros en ayudas. "Madrid tiene talento, universidades, inversión y un ecosistema sólido. El reto es que la información llegue a quienes quieren emprender y transformar una idea en una empresa", señaló.

Asimismo, defendió que la innovación no puede asociarse a una única forma jurídica y animó a las empresas de economía social a ganar presencia en incubadoras, clústeres y espacios de emprendimiento. "El ecosistema también se construye estando", resumió.

Por su parte, Julián Menéndez insistió en la necesidad de acompañar a las pequeñas empresas en todo el proceso de innovación y acceso a la certificación como empresa emergente. "No basta con informar. Las pequeñas empresas necesitan acompañamiento y especialización para recorrer el camino que conduce a la innovación y a la certificación como empresa emergente", mantuvo. Menéndez recordó además que, pese al potencial existente, el número de empresas certificadas por ENISA sigue siendo todavía reducido, lo que demuestra la necesidad de reforzar los mecanismos de apoyo y asesoramiento especializado.

Innovación tecnológica con impacto social
La mesa redonda permitió también conocer experiencias empresariales concretas. Ángel López explicó la evolución de KUBISEC, cooperativa especializada en ciberseguridad con un fuerte componente de inclusión laboral orientado a jóvenes, personas mayores de 50 años, personas migrantes y personas con discapacidad. "Invertir en una cooperativa es invertir en una organización que quiere quedarse y generar valor a largo plazo", subrayó, defendiendo que innovación tecnológica e inclusión laboral pueden formar parte de una misma estrategia de crecimiento.

En la misma línea, Jaime Bernar, de Sherpa Delivery, reclamó una mayor difusión de las posibilidades que ofrece la economía social entre las nuevas generaciones. "La gente tiene que conocer estas posibilidades mucho antes, en la universidad e incluso antes, porque emprender también es saber que existen otros modelos empresariales", señaló.

La jornada concluyó con una idea compartida por todos los participantes, la economía social madrileña no aspira a ocupar un espacio marginal dentro del ecosistema emprendedor, sino a convertirse en uno de sus actores más innovadores, capaces de combinar competitividad, tecnología y compromiso social en una misma forma de hacer empresa.

FECOMA, en su compromiso por dar visibilidad a las entidades de economía social innovadoras, no solo tecnológicamente, sino también socialmente, pone a disposición de las entidades mecanismos y herramientas para facilitar, a las entidades que cumplan los requisitos, la tramitación de la certificación como empresa emergente según ENISA.

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