Glovo modifica su modelo laboral: empleará a sus repartidores en España

La tecnológica española Glovo ha decidido impulsar un nuevo modelo en España que permitirá a la compañía de 'delivery' operar con repartidores laborales en vez de trabajadores autónomos, según ha anunciado este lunes la compañía, que explica su decisión como parte de su "firme compromiso con España y con el impulso de la economía digital en el país".

El cambio de modelo incluirá la totalidad de ciudades en las que Glovo está disponible, que actualmente superan las 900, y se aplicará a todas las verticales de la aplicación.

En este sentido, la empresa ha asegurado que su nuevo modelo mantendrá en todo momento la experiencia de usuario y de los restaurantes y establecimientos que colaboran con la aplicación en todo el país.

En paralelo, la compañía abrirá una mesa de diálogo con los agentes sociales para dotar de todas las garantías al proceso y asegurar que el cambio de operativa se desarrolle con consenso. Dicho foro estará abierto al resto de operadores del sector para que puedan realizar procesos de transición similares y sumarse a los acuerdos alcanzados.

La edtech española ODILO rebautiza su marca como Letmino y apuesta por la IA en el aprendizaje

ODILO, la edtech española con más de una década de trayectoria, inicia una nueva etapa como Letmino. Un cambio en el nombre de la firma y su identidad visual que viene acompañado de una actualización de su estrategia de negocio y del porfolio de producto y que responde al crecimiento que ha experimentado en los últimos años, así como su evolución hacia una plataforma integral de aprendizaje y su apuesta por el mercado corporativo.

Cataluña concentra el 13% del mercado de pisos compartidos en España

Cataluña reúne el 13% del mercado nacional de alquiler de habitaciones, situándose como uno de los principales focos de demanda del país. Según los datos del análisis “Perfil de las personas que comparten vivienda” de Fotocasa Research confirman un cambio de tendencia donde la mujer joven, con una edad media de 31 años y procedente en su mayoría del hogar familiar, recurre al piso compartido no solo como opción académica, sino como una estrategia de supervivencia económica ante los precios del inmobiliario.