Cataluña reúne el 13% del mercado nacional de alquiler de habitaciones, situándose como uno de los principales focos de demanda del país. Según los datos del análisis “Perfil de las personas que comparten vivienda” de Fotocasa Research confirman un cambio de tendencia donde la mujer joven, con una edad media de 31 años y procedente en su mayoría del hogar familiar, recurre al piso compartido no solo como opción académica, sino como una estrategia de supervivencia económica ante los precios del inmobiliario.
En España, concretamente, el 53% de las personas que viven en un piso compartido son mujeres, frente al 47% de hombres, confirmando el cambio de tendencia iniciado el año anterior. Además, la edad media de este colectivo se mantiene estable en los 31 años, mientras que los grupos de entre 18 y 24 años y de entre 25 y 34 años concentran cerca de tres cuartas partes de toda la demanda de habitaciones, según los datos del análisis “Perfil de las personas que comparten vivienda”, elaborado por Fotocasa Research durante el primer semestre de 2026. El estudio también muestra que la demanda de vivienda compartida continúa siendo una fórmula especialmente presente entre quienes aún viven con sus padres, aunque también gana presencia entre personas que ya conviven con otras personas no familiares o incluso con su pareja. Territorialmente, Madrid se posiciona como la comunidad autónoma con mayor peso entre quienes comparten piso.
"Es especialmente llamativo que las mujeres se hayan convertido en el perfil mayoritario de quienes comparten piso, porque pone de manifiesto hasta qué punto el problema de la vivienda está transformando la forma de vivir de toda una generación. Cada vez más personas con empleo recurren al alquiler de una habitación porque el coste de una vivienda completa resulta inasumible. Compartir piso ha dejado de ser una opción asociada a una etapa concreta de la vida para convertirse en una estrategia de ‘supervivencia económica’ que permite reducir el esfuerzo salarial. Sin embargo, esta realidad tiene consecuencias que van mucho más allá del mercado inmobiliario. Cuando la emancipación se retrasa o solo es posible a través de fórmulas de convivencia compartida, también se retrasa la creación de nuevos hogares, la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida en pareja o de formar una familia con efectos directos sobre la emancipación juvenil, la formación de familias y la natalidad”, explica María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa.
Las mujeres consolidan el cambio de tendencia
El perfil de quienes comparten vivienda en España ha experimentado un cambio significativo en los últimos años. Durante el primer semestre de 2026, el 53% de las personas que viven en pisos compartidos son mujeres, mientras que el 47% son hombres. La evolución resulta especialmente llamativa si se compara con la registrada dos años antes. En el primer semestre de 2024, los hombres representaban el 55% de este colectivo y las mujeres el 45%. Un año después se produjo el cambio de tendencia y, en 2026, las mujeres consolidan su posición como grupo mayoritario.
Los menores de 35 años son mayoritarios
La juventud continúa siendo el principal rasgo de quienes optan por compartir piso. La edad media se sitúa en 31 años, prácticamente estable respecto al año anterior. El grupo más numeroso corresponde a las personas de entre 18 y 24 años, que representan el 44% del total. Muy cerca se sitúan quienes tienen entre 25 y 34 años, con un 33%. A partir de esa edad, el peso disminuye de forma notable. Las personas de entre 35 y 44 años representan el 5%, mientras que quienes tienen entre 45 y 54 años alcanzan el 7%. Por su parte, el colectivo de entre 55 y 75 años supone un 12%, una proporción similar a la registrada el año anterior. En conjunto, los menores de 35 años reúnen aproximadamente tres cuartas partes de todas las personas que comparten vivienda en España.
La mayoría de demandantes vive con sus padres
La situación de convivencia también refleja la diversidad de perfiles que recurren al piso compartido. El grupo más numeroso de demandantes corresponde a quienes todavía viven con sus padres, que representan el 40% del total. Aunque sigue siendo la situación predominante, su peso disminuye ligeramente respecto al año anterior. En segundo lugar, aparecen quienes ya comparten vivienda con personas no familiares, una situación que alcanza al 24% de este colectivo. Por detrás se sitúan quienes viven con su pareja (9%), quienes viven solos (9%) y quienes conviven con su pareja e hijos (10%). También aparecen otros perfiles menos frecuentes, como quienes viven solos con sus hijos (2%), quienes residen en familias extensas (2%) o quienes se encuentran en otras situaciones residenciales (4%).
Andalucía concentra el mayor volumen
Por comunidades autónomas, Andalucía es el territorio con mayor presencia de personas que comparten vivienda, concentrando el 23% del total. Le sigue Madrid, con un 20%, mientras que Cataluña representa el 13% y la Comunidad Valenciana el 12%. Estos cuatro territorios concentran buena parte de la actividad relacionada con el mercado del alquiler de habitaciones y continúan siendo los principales polos de demanda. Por último, en términos socioeconómicos, la clase social media-media continúa siendo la predominante entre quienes comparten piso y representa el 27% del total.