El grueso de las personas encuestadas (51,4%) tiene entre 26 y 30 años; un 19,7% entre 21 y 25 años; un 18,1% 20 años o menos y un 10% entre 31 y 34 años.
En esta edición, el informe pone el foco en las dificultades adicionales que afrontan los jóvenes con discapacidad para encontrar empleo y construir un proyecto de vida autónomo. Aunque acceder al mercado laboral y emanciparse se ha convertido en un reto para toda una generación, las barreras adicionales que encuentran las personas con discapacidad intensifican este desafío y retrasan hitos fundamentales como el desarrollo de una carrera profesional, la independencia económica o el acceso a una vivienda.
Radiografía del mercado laboral de los jóvenes con discapacidad
Un 77,4% de los jóvenes con discapacidad en edad laboral estaría fuera del mercado laboral en Cataluña
La incorporación al mercado laboral continúa siendo uno de los principales desafíos para los jóvenes con discapacidad. En una etapa vital en la que el empleo representa la puerta de entrada a la independencia económica, la emancipación y la construcción de un proyecto de vida propio, las oportunidades siguen siendo notablemente inferiores a las del resto de jóvenes.
Según los datos del INE, la participación laboral de los jóvenes con discapacidad en España es especialmente reducida. Su tasa de actividad alcanza el 22,7%, muy por debajo de la registrada entre la totalidad de los jóvenes en España (36,5%) y también inferior a la del conjunto de las personas con discapacidad, que se sitúa en el 35,4%. En otras palabras, el 77,3% de las personas con discapacidad entre 16 y 24 años no tiene empleo ni lo busca.
En Cataluña, la participación laboral de las personas con discapacidad es ligeramente inferior a la media nacional y se sitúa en el 35,1%. Aunque no existen datos regionales desglosados por edad, si extrapolamos la brecha observada a escala nacional ―donde la tasa de actividad de los jóvenes con discapacidad es un 35,7% menor―, la tasa catalana se situaría en torno al 22,6%. Esto implicaría que el 77,4% de los jóvenes con discapacidad en Cataluña no tendría empleo ni lo buscaría.
Esta baja participación evidencia que la inclusión laboral de los jóvenes con discapacidad constituye un reto de dimensiones mayúsculas en la región, dificultando aún más retos como la independencia económica, el desarrollo de una vida autónoma y su plena participación social.
El desafío del primer empleo
Según el 8º informe Jóvenes con Discapacidad, motor de futuro, del Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, las personas menores de 30 años con discapacidad tardan una media de 24,5 meses en encontrar empleo, reduciéndose este tiempo a la mitad entre las personas de su generación. Esta realidad se traslada al imaginario cultural de los jóvenes con discapacidad, interiorizándose en su propia percepción. Así, el 86% ve “muy difícil” acceder a un primer empleo y más de tres cuartas partes (76,5%) cree que tardará más de un año en encontrarlo.
Para Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: "El acceso al primer empleo marca el inicio de la vida adulta para cualquier joven. Es el punto de partida para ganar autonomía, emanciparse y construir un proyecto vital propio. Sin embargo, los jóvenes con discapacidad parten con una doble desventaja: además de la falta de experiencia propia de esta etapa, siguen encontrando barreras que limitan sus oportunidades de acceso al mercado laboral. Cuando esa primera oportunidad se retrasa, no solo se frena el desarrollo profesional, sino también otros hitos fundamentales, como la independencia económica o la posibilidad de abandonar el hogar familiar. A ello se suma un mercado laboral en plena transformación, en el que la automatización y la inteligencia artificial están redefiniendo especialmente los puestos de entrada, exigiendo perfiles cada vez más preparados y versátiles. Por ello, es imprescindible abrir más puertas al talento joven con discapacidad y reforzar las competencias -especialmente digitales- que demanda la nueva economía, para que esta transformación tecnológica sea también una oportunidad de inclusión".
Sin embargo, la puerta de entrada al mercado laboral sigue siendo especialmente estrecha para los jóvenes con discapacidad. Un 55% afirma haber experimentado alguna situación de discriminación durante su búsqueda de empleo. El 65% asegura que envía su currículum sin obtener respuesta, mientras que el 38,5% considera que, durante las entrevistas, el foco se pone en su discapacidad y no en sus habilidades y/o potencial. Entre las situaciones más habituales, destacan que les han formulado preguntas relacionadas con su disponibilidad para trabajar, el posible absentismo, la evolución de su discapacidad o la posibilidad de sufrir recaídas (en el caso sobre todo de personas con discapacidad derivada de un diagnóstico de salud mental), cuestiones que desplazan la atención de su talento, experiencia y competencias profesionales.
La IA: entre la oportunidad y la incertidumbre
La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral y, especialmente, la forma de acceder a algunos puestos de entrada. Aunque todavía es pronto para conocer su impacto real sobre el empleo juvenil, distintos estudios apuntan a que esta tecnología está comenzando a cambiar las vías de acceso a determinadas profesiones, concretamente aquellas que tienen que ver con la programación, análisis de datos, redacción o atención al cliente. En este contexto, resulta especialmente relevante conocer cómo perciben este cambio los propios jóvenes con discapacidad y qué impacto creen que puede tener en sus oportunidades laborales.
Los resultados de la encuesta muestran que esta preocupación ya está presente entre ellos. Un 42% teme que la inteligencia artificial reduzca las oportunidades de acceso al primer empleo al asumir tareas que tradicionalmente desempeñaban los perfiles con menor experiencia, a través de la automatización. Además, un 22,3% considera que el uso de herramientas automatizadas hará los procesos de selección más impersonales y podría reproducir sesgos que afecten negativamente a las personas con discapacidad, mientras que un 11,8% cree que la IA incrementará las exigencias de cualificación para acceder a un puesto de trabajo.
Sin embargo, la percepción sobre la inteligencia artificial no es exclusivamente de preocupación: un 23,9% cree que la IA no tendrá un impacto significativo en sus oportunidades laborales. Además, los resultados reflejan también una actitud abierta hacia esta tecnología y una rápida incorporación a la vida cotidiana. Más de la mitad de los jóvenes con discapacidad (53,2%) afirma utilizar herramientas de IA con fines profesionales, especialmente para preparar el currículum y la entrevista o mejorar su perfil profesional. Además, un 47% las emplea en su vida personal para resolver dudas, estudiar, organizar tareas o crear contenidos.
Emanciparse antes de los 35, una meta lejana para los jóvenes con discapacidad
Acceder a una vivienda y construir un proyecto de vida independiente se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la juventud española. El encarecimiento de la vivienda, la dificultad para acceder a un empleo estable, la necesidad de ahorrar o la pérdida de poder adquisitivo han retrasado la emancipación hasta situar a España entre los países europeos donde los jóvenes abandonan más tarde el hogar familiar. De hecho, según Eurostat, la edad media de emancipación en España alcanza ya los 30 años, casi cuatro años más tarde que la media de la Unión Europea (26,4 años). Esto convierte a nuestro país en el quinto de la UE en el que los jóvenes abandonan más tarde el hogar familiar.
Según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE (2025), el 67,1% de las personas de 18 a 34 años en España convivía con alguno de sus progenitores en 2025. Un porcentaje que podría dispararse hasta el 82% entre los jóvenes con discapacidad, según los datos de la presente encuesta. Aunque ambas fuentes no son en ningún caso comparables desde un punto de vista metodológico, la presente encuesta sí permite identificar tendencias y aproximarse a la situación de los jóvenes con discapacidad. En este sentido, las respuestas obtenidas apuntan a que el porcentaje de quienes seguirían viviendo con sus progenitores se elevaría hasta el 82%, debido principalmente a las mayores dificultades de acceso al empleo (prejuicios, estereotipos sociales y/o falta de acompañamiento individualizado) y a la necesidad de apoyos específicos para desarrollar una vida independiente.
En este contexto, el 74,8% de los jóvenes con discapacidad cree que no podrá independizarse antes de cumplir los 35 años, un dato que pone de manifiesto cómo el acceso al empleo y a la vivienda condiciona no solo la autonomía económica, sino también la posibilidad de desarrollar un proyecto vital propio y, con ello, normalizar su vida.
Asimismo, los resultados de la encuesta muestran que la estabilidad laboral es el principal requisito para dar el paso hacia la emancipación. Un 61,8% identifica el desempleo como el mayor obstáculo para independizarse, mientras que un 56,9% señala el elevado coste de la vivienda.
A ello se suman dificultades específicas relacionadas con la accesibilidad. Un 55,6% de los jóvenes afirma que la falta de vivienda accesible (27,1%) o la necesidad de contar con apoyos específicos (18,5%, por ejemplo, ayuda en el aseo y/o vestido o necesidad de apoyo emocional) dificulta su emancipación. Es necesario entender que, para muchas personas con discapacidad, independizarse no consiste únicamente en encontrar una vivienda asequible. También implica garantizar unas condiciones de accesibilidad y una red de apoyos que, en muchos casos, encuentran en el hogar familiar, pero no siempre pueden mantener al iniciar una vida independiente
Por último, un 38,2% considera que, incluso teniendo empleo, sus ingresos no son suficientes para afrontar un proyecto de vida independiente. Según los datos del INE, los jóvenes con discapacidad -entre 16 y 24 años- perciben una ganancia bruta media de 1220 euros mensuales, un 16% inferior a la de los jóvenes sin discapacidad, que alcanza los 1455 euros. Esta brecha salarial comienza a gestarse desde el acceso al mercado laboral: las mayores dificultades para conseguir el primer empleo, una mayor concentración en sectores y ocupaciones donde la contratación a tiempo parcial es más frecuente -como el comercio, la atención al cliente, la limpieza, los servicios auxiliares, determinados puestos administrativos o la logística- y las menores oportunidades de desarrollo profesional condicionan su trayectoria desde el inicio y, con ello, también sus posibilidades de emancipación.
“Vivir de forma autónoma se ha convertido en un desafío para la mayoría de los jóvenes, pero en el caso de aquellos con discapacidad, el reto se intensifica: las mayores dificultades para acceder al primer empleo o una elevada concentración en determinados sectores y en Centros Especiales de Empleo, condicionan sus ingresos y, con ello, también sus oportunidades de iniciar una vida independiente”, destaca Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco.
El empleo, la llave para construir un proyecto de vida
El empleo sostenible es aquel que permite a una persona mantenerse en el mercado laboral a lo largo del tiempo, ofreciendo unas condiciones de trabajo dignas, posibilidades de desarrollo profesional, protección social y un equilibrio adecuado entre la vida laboral y personal.
Al preguntar a los jóvenes con discapacidad qué cambiaría en sus vidas si tuvieran un empleo de estas características, casi la mitad (49,8%) afirma que podría independizarse. Un dato que confirma que, aunque hoy perciben la emancipación como una meta difícil de alcanzar, constituye en la práctica uno de sus principales anhelos.
Pero el impacto del empleo va mucho más allá de lo material. Un 38,4% considera que tener un empleo estable mejoraría su salud mental, un dato que pone de relieve la estrecha relación entre empleo y bienestar emocional. No en vano, disponer de un trabajo no solo aporta estabilidad económica, sino también autoestima, confianza, relaciones sociales, sensación de utilidad y la posibilidad de desarrollar un proyecto de futuro.
Además, un 29% cree que podría plantearse formar una familia, mientras que un 25,5% aprovecharía esa estabilidad laboral para seguir estudiando o ampliar su formación. Por último, un 19,4% considera que un empleo sostenible le permitiría participar más activamente en la sociedad, reforzando su autonomía y su inclusión.
“Para los jóvenes con discapacidad, un empleo estable significa mucho más que un salario. Es la posibilidad de independizarse, cuidar su salud mental, seguir formándose, formar una familia si así lo desean y, en definitiva, construir un proyecto de vida en igualdad de oportunidades. La verdadera inclusión consiste precisamente en garantizar que puedan acceder, como cualquier otro joven, a los grandes hitos de la vida adulta y decidir libremente cómo quieren construir su futuro”, señala Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.