Así lo confirma el análisis de Gibobs.com, startup Fintech especializada en conseguir la mejor hipoteca del mercado de forma gratuita, que sitúa el valor medio de la propiedad adquirida en 251.506 euros y el importe medio del préstamo concedido en 195.702 euros. La diferencia entre ambas cifras, cercana a los 55.800 euros, y representa el capital que el comprador debe aportar con recursos propios antes de poder firmar cualquier operación.
Para dimensionar el esfuerzo real que supone reunir esa cantidad, conviene compararla con la capacidad de ahorro actual de los hogares españoles. Según el Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad de UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios), publicado en septiembre de 2026, los hogares españoles destinan de media el 16% de sus ingresos al ahorro, una proporción que, tomando como referencia el salario medio y una estimación neta, se traduce en unos 300 euros al mes, lo que equivale a unos 3.600 euros anuales. Aplicando esta capacidad de ahorro sobre el importe medio no financiado por las entidades, un comprador tipo necesitaría algo más de 15 de ahorro constante y sin imprevistos para reunir únicamente esa parte del precio de la vivienda. A esta cifra, además, habría que sumarle los gastos asociados a la compraventa, como notaría, registro, gestoría o impuestos, que en el mercado español suelen añadir un porcentaje adicional sobre el precio final y que ampliarían aún más el horizonte temporal necesario para completar el ahorro.
“El dato de los años de ahorro es, probablemente, el que mejor resume la dificultad actual para acceder a una vivienda en propiedad. Ya no hablamos solo de que la cuota hipotecaria absorba una parte relevante de los ingresos, sino de que la fase previa, la del ahorro, se ha convertido en la auténtica barrera de entrada al mercado. Muchos compradores que hoy podrían asumir perfectamente una cuota mensual simplemente no consiguen reunir el capital inicial en un plazo razonable”, explica Jorge González-Iglesias Baeza, CEO de Gibobs.com.
El esfuerzo se dispara según la edad, entre diez y quince años para reunir la entrada
El esfuerzo de ahorro varía notablemente según la edad del comprador, ya que el importe medio de compra tampoco es homogéneo entre generaciones. Entre los 18 y los 25 años, el precio medio de la vivienda adquirida se sitúa en 175.493 euros, una cifra que asciende a 238.874 euros entre los 25 y los 35 años. El precio medio alcanza su punto máximo entre los 35 y los 45 años, con 265.686 euros, para descender después ligeramente hasta los 258.429 euros entre los 45 y los 55 años y los 241.128 euros entre los 55 y los 65 años. Aplicando sobre estos importes el mismo porcentaje medio no financiado por la banca, el tiempo de ahorro necesario oscilaría entre poco más de diez años para los compradores más jóvenes y algo más de quince años para quienes compran entre los 35 y los 45 años, el tramo que además concentra el mayor volumen de operaciones, con el 38% del total.
Este esfuerzo de ahorro se produce, además, en un contexto de precios al alza. Según los últimos datos del Índice de Precios de Vivienda del Instituto Nacional de Estadística, correspondientes al segundo trimestre de 2026, el precio de la vivienda libre se incrementó un 12,2% en comparación con el mismo periodo del año anterior, con la vivienda de segunda mano como principal motor de esa subida. El Colegio de Registradores, por su parte, sitúa el precio medio del metro cuadrado en 2.429 euros al cierre del primer trimestre del año, un 8,9% más que doce meses atrás.
“Mientras los precios sigan creciendo por encima de la capacidad de ahorro de las familias, el plazo necesario para reunir la entrada de una vivienda seguirá alargándose. Es un fenómeno que afecta especialmente a los compradores más jóvenes, que llegan al mercado con salarios más bajos y sin el colchón que sí tienen perfiles de mayor edad. Ante este escenario, recomendamos a los futuros compradores planificar su ahorro con antelación, explorar todas las ayudas públicas disponibles según su comunidad autónoma y comparar siempre las condiciones de financiación antes de firmar, ya que una negociación adecuada puede reducir de forma notable el esfuerzo económico total de la operación”, concluye González-Iglesias Baeza.