6 de cada 10 empresas ven el greenwashing como un riesgo, pero 3 de cada 10 aún no lo gestionan de forma explícita

La regulación y el compliance son el principal motor del rigor para el 52,3% de los profesionales, muy por delante de la competencia reputacional, la exigencia de clientes o la cultura interna.

La sostenibilidad ya forma parte del lenguaje habitual de las empresas, pero su integración real sigue avanzando a distintas velocidades. Esta es una de las principales conclusiones del barómetro “Del ecopostureo a la integración: la sostenibilidad se juega en la coherencia”, elaborado por la consultora evercom, en colaboración con B Lab Spain y la asociación EJE&CON, que analiza cómo compañías con sede en España están incorporando, gobernando y comunicando sus compromisos en esta materia.

El informe, realizado a partir de un cuestionario respondido por 86 profesionales de áreas como Alta Dirección, Comunicación, Sostenibilidad y ESG, Legal y Recursos Humanos, dibuja una fotografía clara: las empresas han entendido que este territorio forma parte de su agenda reputacional, regulatoria y de negocio, pero muchas todavía están construyendo los sistemas internos que permiten explicarlo con solvencia.

El dato más relevante apunta precisamente a esa tensión: el 60,5% de las organizaciones participantes percibe el ecopostureo como un riesgo relevante o prioritario y el 47,7% considera que su principal impacto es el daño que provoca en la confianza del sector. Sin embargo, un 30,2% reconoce que no lo gestiona de forma explícita, lo que evidencia una distancia entre la preocupación por el riesgo y la existencia de protocolos, criterios o procesos concretos para prevenirlo.

“Durante mucho tiempo hemos hablado de sostenibilidad como si el reto fuera encontrar la forma correcta de contarla. Y contarla importa, claro, pero los datos del barómetro apuntan a algo más profundo: muchas compañías están todavía ordenando la trastienda. Quién valida un mensaje, qué datos lo sostienen, qué área responde si alguien pide explicaciones o cómo se reconoce también lo que aún no está resuelto. La confianza se juega cada vez más ahí, en esa parte menos visible, donde una empresa demuestra si la sostenibilidad forma parte de su manera de funcionar o sólo de su manera de presentarse”, señala Irene de la Casa, directora general de evercom.

Del cumplimiento a la demostración

El barómetro muestra que el 79,1% de las organizaciones comunica sostenibilidad en fases intermedias o superiores, pero sólo el 53,5% cuenta con procesos de validación robustos, ya sean definidos internamente o reforzados con verificación externa. El 46,5% restante trabaja todavía con revisiones más básicas o modelos fragmentados, en los que cada equipo valida su parte.

Esta combinación señala una vulnerabilidad relevante: muchas compañías ya están dando visibilidad a sus avances, pero no todas han desarrollado al mismo ritmo los mecanismos internos que permiten sostener esos mensajes con datos, trazabilidad y criterios compartidos. En un contexto de mayor escrutinio, la validación deja de ser un trámite interno para convertirse en una garantía reputacional.

El estudio también refleja que el principal factor que impulsa el rigor es la regulación y el compliance, señalado por el 52,3% de los profesionales. Muy por detrás aparecen otros motores como la competencia reputacional (16,3%), la exigencia de clientes (12,8%), la presión de inversores y financiación (10,5%) o el talento y la cultura interna (8,1%). Para evercom, este dato confirma el papel del marco normativo como acelerador, pero también plantea una cuestión de fondo: cumplir no siempre equivale a integrar.

Otra de las lecturas del informe matiza el debate habitual sobre el ecopostureo. No todo el riesgo está en contar más de lo que se hace, también hay compañías que avanzan, pero no siempre tienen los recursos, los datos, la coordinación interna o la seguridad suficiente para explicar esos progresos con claridad. De hecho, un 31,4% de las empresas declara estar en una fase avanzada tanto en integración de negocio como en comunicación, mientras que un 29,6% de las compañías que avanzan en acción no alcanza el mismo nivel de madurez en su relato.

La comunicación gana, además, un papel cada vez más estratégico: el 44,2% de las organizaciones sitúa a Comunicación o Marca como el área que lidera este ámbito, por delante de la Alta Dirección (26,7%) y de ESG/Sostenibilidad (20,9%). Sin embargo, el informe recuerda que este liderazgo sólo funciona si está conectado con negocio, operaciones, compras, compliance, personas y dirección. La sostenibilidad no puede depender de un único departamento si quiere pasar de iniciativas aisladas a una práctica realmente transversal.

En esa transición, los profesionales encuestados identifican como principales retos la cultura y formación (50%), los datos sólidos y comparables (45,3%), la sostenibilidad como prioridad en ámbitos de dirección (45,3%), la coordinación interna (44,2%) y el control de la cadena de valor (44,2%). La conclusión es clara: la sostenibilidad ya no se juega sólo en los compromisos, sino en la capacidad de convertirlos en sistemas, evidencias y procesos capaces de sostener la confianza.

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