El cambio al horario de invierno, que tendrá lugar la noche del sábado 24 al domingo 25 de octubre, puede alterar temporalmente las rutinas de los profesionales y afectar a su bienestar durante los primeros días, según Hays, líder global en selección y soluciones de recursos humanos. Este ajuste puede influir en los ritmos circadianos, que regulan el sueño y están relacionados con la concentración y el estado de ánimo.
De hecho, 6 de cada 10 profesionales afirman que el cambio horario afecta a su rendimiento laboral durante los primeros días: El efecto más común es el cansancio, señalado por el 42% de los encuestados, seguido de las alteraciones en la rutina (16%) y las dificultades para mantener la concentración (4%). Por su parte, el 35% asegura no notar ningún efecto.
Estos resultados ponen de manifiesto que el impacto de este ajuste no es igual para todo el mundo: los hábitos de descanso, los horarios de trabajo y las características de cada puesto pueden condicionar la adaptación. Los profesionales con rutinas más rígidas, jornadas que comienzan muy temprano o funciones que requieren una elevada concentración pueden notar especialmente estos cambios. “No todos vivimos el cambio horario de la misma manera, y algo tan cotidiano como dormir una hora más o menos puede influir en cómo nos sentimos y afrontamos la jornada. Por eso, es importante que las empresas entiendan estas diferencias y ofrezcan cierta flexibilidad para que los profesionales puedan adaptarse a su ritmo. A veces, pequeños cambios en la organización del trabajo pueden ayudar mucho a que las personas se sientan mejor y puedan dar lo mejor de sí mismas”, apunta Alba Solís, Regional Manager de Perm Recruitment Services en Hays España.
La flexibilidad laboral, clave para facilitar la adaptación
El cambio horario puede alterar temporalmente las rutinas de los profesionales, por lo que contar con mayor autonomía para organizar la jornada puede facilitar la adaptación durante los primeros días. En este sentido, la flexibilidad es un aspecto cada vez más valorado por los trabajadores. Según la Guía del Mercado Laboral 2026 de Hays, el horario flexible es el beneficio no monetario más valorado, con un 46% de los profesionales que lo señala.
Ante el cambio al horario de invierno, las empresas pueden facilitar esta transición con medidas como flexibilizar las horas de entrada y salida, evitar concentrar las reuniones más exigentes a primera hora cuando sea posible y promover hábitos de descanso saludables. Los modelos de trabajo híbrido y en remoto también pueden ofrecer mayor autonomía para adaptar las rutinas personales y laborales, siempre que las características del puesto lo permitan.
Tal y como señala Alba Solís: “El cambio horario nos recuerda que el bienestar y el rendimiento también están relacionados con cómo organizamos el tiempo de trabajo. Ofrecer cierta flexibilidad durante los primeros días puede ayudar a los profesionales a ajustar sus rutinas y afrontar mejor esta transición. No se trata de reducir las exigencias, sino de encontrar formas de organización que permitan compatibilizar las necesidades de la actividad con el bienestar de las personas”.
Hábitos que facilitan la adaptación al cambio horario
La adaptación al horario de invierno también depende de los hábitos diarios de los profesionales. Mantener horarios regulares de sueño, exponerse a la luz natural durante la mañana y realizar actividad física a primera hora del día, siempre que resulte conveniente, son algunas medidas que pueden ayudar a regular el reloj biológico y favorecer el descanso. Asimismo, adelantar progresivamente la hora de acostarse durante los días previos al cambio y evitar las pantallas brillantes antes de dormir puede facilitar la transición.
“Son los pequeños cambios los que nos ayudan a llevar mejor este ajuste de horario. Intentar dormir bien, salir a caminar por la mañana o aprovechar la luz natural son hábitos sencillos que pueden marcar la diferencia en cómo nos sentimos durante los primeros días. Cada persona necesita su tiempo para adaptarse, por eso es importante escucharnos, no exigirnos demasiado y recuperar poco a poco nuestra rutina habitual”, afirma Alba Solís.
En el entorno laboral, planificar las tareas que requieren mayor concentración en los momentos de más energía e introducir pequeñas pausas durante la jornada también puede ayudar a gestionar el cansancio y mantener la atención durante los primeros días de adaptación.