ERA Group advierte de que la inestabilidad geopolítica, energética y logística está encareciendo silenciosamente la operativa de las organizaciones y exige una gestión más activa de los costes
Tras meses marcados por las tensiones en Oriente Medio, la incertidumbre arancelaria, la volatilidad de los mercados energéticos y las continuas disrupciones en las cadenas de suministro, las empresas afrontan un escenario en el que la incertidumbre ya no es una excepción, sino una constante. En este contexto, la volatilidad ha dejado de ser un riesgo coyuntural para convertirse en un coste estructural que afecta directamente a la rentabilidad y a la capacidad de planificación de las organizaciones.
Según ERA Group, consultora especializada en optimización de costes y gestión de proveedores, el verdadero reto ya no es únicamente hacer frente al aumento de precios, sino gestionar un entorno en el que los costes cambian con mayor rapidez, aparecen con menos margen de reacción y afectan simultáneamente a múltiples áreas del negocio. Las empresas ya no solo deben adaptarse a un contexto económico cambiante, sino desarrollar la capacidad de anticipar cómo esa volatilidad impacta en su estructura de costes y actuar antes de que termine erosionando sus márgenes. Tal y como recoge el informe 'El coste de la inestabilidad', esta nueva realidad exige pasar de una gestión reactiva del gasto a una estrategia basada en la anticipación, la visibilidad y la toma de decisiones informadas.
Las tensiones geopolíticas, las interrupciones en las cadenas de suministro, la volatilidad del precio de la energía, el incremento de los costes logísticos o el endurecimiento del mercado asegurador están generando un efecto acumulativo que muchas organizaciones solo detectan cuando el impacto ya se refleja en la cuenta de resultados. Recargos por transporte, presupuestos de proveedores con una validez cada vez más limitada, mayores primas de seguros o plazos de entrega más largos son algunos de los síntomas de un fenómeno que ha dejado de ser coyuntural para convertirse en un factor estructural de gestión.
"Durante años las empresas se han acostumbrado a gestionar incrementos puntuales de costes. Hoy el escenario es diferente: la volatilidad afecta al transporte, la energía, los materiales, los seguros o la cadena de suministro al mismo tiempo. La clave ya no es únicamente reducir costes, sino entender qué hay detrás de cada incremento y actuar antes de que termine consolidándose", explica Carlos Franco, socio consultor de ERA Group.
Un efecto dominó que impacta en toda la cadena de valor
La consultora señala que uno de los principales cambios es que las distintas fuentes de presión económica ya no actúan de forma independiente. Un incremento del precio del petróleo eleva el coste del combustible; este repercute sobre el transporte y la logística; el transporte encarece el embalaje; los retrasos afectan al capital circulante y a la continuidad del negocio; mientras que el aumento del riesgo geopolítico o cibernético termina trasladándose también al coste de los seguros. Esta interconexión hace que pequeñas variaciones en distintos ámbitos acaben generando un impacto significativo sobre la rentabilidad empresarial.
Ante este escenario, ERA Group identifica tres ámbitos donde la volatilidad está teniendo un impacto especialmente relevante:
1. Transporte y logística
Los recargos por combustible, los cambios de rutas o la menor disponibilidad de capacidad están incrementando la incertidumbre sobre los costes logísticos, obligando a revisar de forma constante contratos y condiciones con los proveedores.
2. Embalaje y materias primas
El encarecimiento de la energía y de determinados materiales está provocando que muchos presupuestos comerciales tengan una validez de apenas unos días, dificultando la planificación de compras y aumentando la presión sobre los equipos responsables de aprovisionamiento.
3. Riesgo y continuidad del negocio
La evolución de amenazas como los ciberataques, junto con el aumento de las interrupciones en la cadena de suministro, está obligando a muchas empresas a revisar tanto sus pólizas de seguros como sus planes de continuidad operativa para adaptarlos a un entorno mucho más incierto.
Del control del gasto a la inteligencia de costes
Para ERA Group, la respuesta no pasa únicamente por negociar mejores precios, sino por disponer de una visión mucho más completa del comportamiento de los costes y de los mercados. Cuestionar los incrementos planteados por los proveedores, comparar precios con referencias de mercado, revisar las estructuras contractuales o reducir la dependencia de compras reactivas son algunas de las medidas que permiten disminuir la exposición a la volatilidad sin comprometer la actividad.
"La estabilidad ya no depende únicamente del contexto económico. Cada vez depende más de la capacidad de las organizaciones para anticiparse, entender cómo evoluciona su estructura de costes y tomar decisiones basadas en información objetiva. Las empresas que consigan esa visibilidad estarán mejor preparadas para proteger sus márgenes en un entorno donde la incertidumbre ha llegado para quedarse", concluye Carlos Franco.
Acerca de ERA Group
ERA Group es una compañía pionera en asesoramiento estratégico empresarial y optimización de costes desde 1992. Ayuda a sus clientes a mejorar los procesos y a transformar los datos en oportunidades, lo que permite a las organizaciones crecer y crear ventajas competitivas.
Con un equipo global de más de 1.000 personas y presencia en más de 60 países, ERA Group es el socio que las empresas necesitan para afrontar sus retos más importantes, identificando oportunidades de ahorro y logrando la eficiencia financiera sin comprometer la calidad de los bienes y servicios prestados.
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